cómo catamos

Con criterio. Sin solemnidad.

El vino no necesita un examen oral. Probamos cada botella con atención, pero la contamos como se la contaríamos a un amigo en la mesa.

Nuestra regla principal: que se entienda.

Si un vino sabe a fruta madura, diremos fruta madura. Si tiene mucha madera, diremos que tiene mucha madera. No buscamos impresionar con palabras raras ni encontrar veinte aromas distintos en cada copa.

Lo importante es ayudarte a saber si te puede gustar y, sobre todo, si merece la pena pagar lo que cuesta.

tres compromisos

Lo que puedes esperar de media copa

1. pagamos nuestras botellas

Queremos valorar el vino como cualquier lector lo compraría: con su propio dinero y pensando si repetiría.

2. nadie compra nuestra opinión

Si algún contenido es patrocinado o incluye afiliación, se indicará. La opinión sobre el vino no está a la venta.

3. hablamos para personas normales

Usamos lenguaje sencillo, damos contexto y evitamos convertir el vino en algo reservado para quien domina la jerga.

¿Cómo funciona la nota?

Puntuamos sobre 10, pero no intentamos medir una supuesta perfección absoluta. La pregunta es mucho más útil: ¿merece lo que cuesta?

9–10 · compra clarísima


7–8,9 · muy buena compra


5–6,9 · correcto, con matices


< 5 · no repetiríamos

Al final, la mejor cata es la que te ayuda a elegir mejor.